Semana 1: Mi primera clase de Investigación Social
Francy Dayana Velasco Católico
Investigación Social
Mi día comenzó desde muy temprano, aquel jueves 25 de enero de 2024; la oscuridad de la madrugada aún era la protagonista de esa fría mañana. Después de organizarme y disfrutar de la arepita con queso más deliciosa, porque me la habían hecho con amor, me dispongo a tomar mis cosas y a salir de mi casa en compañía de mi padre, ya que nos esperaba un recorrido de poco más de 15 minutos para llegar al paradero de la ruta de la Universidad. Durante el camino las risas no faltaron, pues siempre he dicho que reír es como una curita para la tremenda madrugada. Luego, a eso de las 5:15, finalmente pasa la ruta para llevarme a mi destino, me despido y doy las gracias a mi papá por tomarse el tiempo de acompañarme. En la ruta, buscó el asiento ideal para tomar un descanso en lo que llegamos a la Universidad y justo al finalizar el pasillo veo una silla junto a la ventana con el espacio perfecto para un motoso mañanero.
Al llegar a la universidad, esta me recibe con un frío impresionante y con una neblina densa que se extendía a lo largo del campus. Me bajo de la ruta e inmediatamente busco un sitio tranquilo para trabajar en algunos asuntos que tenía pendientes, pero sentí que aún me faltaba algo para empezar el día con el pie derecho. Entonces, me dirigí a café bolsa para tomarme un latte y por lo menos fingir que ya era un ser humano funcional a esas horas de la mañana. Después de terminar mis pendientes y ya con más energía, me fui caminando hacia el salón en donde tendría mi primera clase de Investigación Social. Una asignatura que, para ser sincera, me llenaba de dudas e incertidumbre, ya que, en este caso y a excepción de otras clases, no tenía una referencia previa de cómo sería esa nueva experiencia. Sin darle muchas vueltas al tema, entro a la clase con la mejor disposición de iniciar un nuevo semestre y con ello esta nueva clase.
Al entrar al salón, me invadió una sensación de sorpresa y un poco de miedo. Uno de los motivos, quizás, era que no reconocía ningún rostro entre los escritorios que allí estaban; aun así, me senté en la primera fila para prestar toda mi atención a la clase. A pesar de eso, no me esperaba que una de mis compañeras de carrera entrara por la puerta y, sin pensarlo dos veces, me acerqué a ella y me senté a su lado. Ella siempre ha sido una persona muy querida y atenta con todos; es por eso que termino presentándome a otras dos chicas que destacaban por tener una esencia amable y tranquila. Tiempo después, el profesor puso en marcha su clase con un grato saludo de bienvenida, y al contrario de lo que yo pensaba, él le dio un giro de 180 grados a aquella clase introductoria.
“Saquen una hoja y dibujen un objeto que los represente” mencionó el docente a cargo. Al principio, me pareció sumamente extraño iniciar la clase de esa manera, pero llevada por la curiosidad y la colectividad del curso, medité qué objeto podría llegar a representar la infinita personalidad de una persona. En el aula se oían susurros y todos concluíamos lo mismo: qué difícil resultaba esa pregunta. Sin tardar mucho tiempo, cada uno dibujó su elemento. En este punto, aún nadie lograba identificar el porqué de la actividad, hasta que el profesor recogió nuestras hojas y empezó a repartirlas nuevamente en un orden aleatorio.
Al recibir la hoja que me correspondía, solté una ligera sonrisa porque era la de mi compañera, a quien ya conocía perfectamente y que, para el ejercicio, no resultaba ser útil. Esto se debía a que, según las indicaciones del profesor, debíamos intentar hacer un análisis y, por un momento, ser detectives para intentar descifrar la personalidad a través de una ilustración improvisada. Por lo tanto, el profesor me entregó otra hoja; al recibirla quedé en blanco, pues en aquella hoja pálida con cuadrícula se reflejaba el ligero trazo de una ilustración de lo que parecía ser la copa pistón de la famosa película de Cars. Me causó risa y ternura la situación, lo cual me llevó a escribir, de forma instantánea, que esta persona posiblemente era amante de las películas Disney. Luego, añadí otras características que relacioné directamente con el protagonista de la película, Rayo McQueen. Es así, como empezaron a brotar varias cualidades, entre ellas: ser perfeccionista, disciplinado e incluso escribí que era probable que fuera una persona que le gustaba ganar siempre. Seguido a esto, el profesor recogió nuevamente las hojas y se dispuso a leer una por una. De hecho, fue curioso para mí que yo saliera de segunda; en ese trozo de papel destacaba el dibujo de una cámara fotográfica en representación del inmenso cariño que le tengo a la fotografía. En la descripción que se encontraba en la parte trasera de la hoja, mencionaron algunas características que otra persona había escrito sobre mí, y para mi sorpresa, muchas de las cosas allí plasmadas concordaban con mi realidad. Este momento sí que fue especial, pues en el ejercicio, una de mis compañeras decidió dar un comentario sobre mí. “Puedo confirmar que es una gran fotógrafa, es una persona muy talentosa”. Esas lindas palabras me alegraron la mañana, por cosas así, es que cada día me motivo para estudiar esta bella carrera con pasión y dedicación. Así sucesivamente, se fueron presentando los demás compañeros; pudimos conocer desde chicas amantes a las carreras y el automovilismo hasta emprendimientos hechos con mucho amor. Sinceramente, aquella actividad fue increíble para conocer un poco de quienes nos rodean.
Para finalizar, el profesor no paraba de impresionarme, pues por primera vez en una clase, un docente se preocupaba por elegir el método correcto para enseñar a sus estudiantes. A través de su presentación, nos mostró el modelo de enseñanza que implementaría con nosotros este semestre, el llamado cono del aprendizaje de Edgar Dale. Este interesante modelo consistía en medir cómo recordábamos las cosas según los recursos implementados. Gracias a este gráfico, fue más que evidente que la mejor forma de conservar el conocimiento adquirido era a través de la conversación y la práctica, lo cual el docente recalcó como la modalidad estrella que estaríamos aplicando en nuestras clases. Adicionalmente, nos contó un poco más de esta rama del aprendizaje y ahondó en temáticas similares como la Taxonomía de Bloom, las HOTS (Habilidades de Orden Superior) y de cómo todo aprendizaje requería de salir de nuestra zona de confort.
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